Sobre esta problemática encontraremos obras de arte de corte denunciante, otras que emplean los discursos como apologías del desarrollo, los que profundizan, los que no, los apocalípticos, los positivistas, los conciliadores, etc. Es en este magma de posiciones e interrogantes, es que se abre paso el proyecto, “Mundo sin Fronteras”, de Maï T & UFO con un trabajo work in progress, de carácter multidisciplinario integrado por diversas plataformas de acción.
Mundo sin fronteras es una propuesta basada en el sueño de lo justo, lo humano, con una estética poética cargada del romanticismo de los discursos de paz y amor antibélicos de los años 60´s y 70´s, que con los últimos conflictos mundiales reavivan su vigencia con mayor vigor.
Esta producción artística, nos plantea borrar límites fronterizos, con materiales y herramientas que vienen desde los medios plásticos convencionales, hasta el uso de los nuevos medios, en dónde las personas comparten, la complicidad de un terreno de experiencia cargada de ideales e imaginarios humanistas, que se van trasladando, junto con la puesta de la obra que transita por diferentes ciudades y países.
Con mapas del mundo pintados en grandes dimensiones, inducen a públicos de diferentes
Países a borrar las fronteras delineadas en intervenciones urbanas, luego los registros son usados en vídeo performances y vídeo instalaciones.
Mundo sin fronteras contiene conceptos, ilusiones, utopías y es justamente sobre la utopía que me desplayaré un poco más para internarnos en una revisión discursiva.
Etimológicamente la palabra utopía viene del griego oú = no y topos = lugar //Plan, proyecto, sistema, o doctrina que halaga en teoría, pero cuya práctica es imposible. El término fue inicialmente tomado del libro que publicó Tomás Moro con el título de: “Utopía, describiendo una república imaginaria”. Con esto nos referimos al no lugar, visto desde la utopía. Una relectura y posibilidad aparentemente distinta del paradigma del no lugar planteado posteriormente por Smithson y Augé, y obviamente ligado a los discursos de Foucault y Berger entre otros.
Es así que “Mundo sin Fronteras” desplaya una construcción con límites reconocibles, evoca a su deconstrucción en el momento de las acciones y construye un no lugar utópico, en donde se hace presente la relocalización, de límites y tránsitos hasta su desaparición metafórica, en momentos en donde como dijera John Berger, “El lugar ha perdido lo que lo convertía en destino. Ha perdido su territorio de experiencia. A veces, algunos viajeros emprenden una aventura privada y encuentran el lugar escogido, que es con frecuencia más duro de lo que se esperaban, aunque sienten un alivio infinito al descubrirlo. Muchos no lo consiguen jamás. Aceptan las señales del camino y es como sino viajaran, como si se quedasen siempre donde están”. La premisa de lugar encierra la deslocalización en diferentes niveles, en donde se toma en cuenta la heterogeneidad cultural y se provocan reflexiones mediante situaciones comunicativas propiciadas por Maï T & UFO.
“Orlan dice que el arte debe cambiar el mundo”, palabras con las que abriera este texto y “Mundo sin Fronteras” lo logra una y otra vez al realizar sus intervenciones, expandiéndose por este, pero con fines distintos al de la globalización, con un lenguaje propio del arte, tanto en términos formales y objetivos, cuando desaparece con la ayuda del público las demarcaciones de territorios en lienzos y soportes por el momento tangibles, como subjetivos en dónde el registro videográfico (vídeo performance) exalta los ideales y los sueños, creando un no lugar que invita a compartirse.